No me moveré de aquí,
mis párpados cerrados harán que llegue el otoño.
Seguiré viviendo
bajo las ojas doradas y tranquilas del castaño,
junto a las agitadas acacias,
al vaivén continuo del viento y de la lluvia,
y pondré gran cuidado para que la tristeza
no anide en las puertas y ventanas de mi casa.
Sé que sólo así podré llegar indemne
al tiempo de los almendros en flor.
[Poema de María Pinto Trujillo, del libro "EL VIENTO EN EL ESPEJO"]
2 Comentarios
Pedro Pinto de la Rosa (padre), Carlos Pinto Grote(hijo), y sus nietos Carlos Eduardo y María Pinto Trujillo; tienen en la vena sangre de poetas y para muestra un botón en María, con el “poema”, vívido y sentido. Gracias por compartirla y congratulaiocnes por el blog.
Un powema intimo y sincero, algo k duele desde adentro y k se disfrazan de poema, rafagas de letras k se acu,ulan en una flor. Felicidades x eso.
Chinasklauzz.
Fuera de todo eso, t pido k revizes la ortografia. Nuevos saludos