Želimir Žilnik

“Observar la realidad desde el punto de vista de la ideología que influye en la realidad (y a la realidad), pero, al mismo tiempo, cuestionar la ideología desde el punto de vista de la realidad, desde el punto de  vista de las consecuencias reales de la ideología y en el contexto real en que se interpreta la ideología”

(Hrovje Turkovic – Film choices -Filmska opredjeljenja, Zagreb, 1985: Centar za kulturnu djelatnost, p.64 – en cat. “sobre el polvo rojo: Želimir Žilnik” – colección “cine y más” 12 ed. Festival de cine de Huesca y Filmoteca de Andalucía, 2003)

Miroljub Stojanovic: Y, entonces, sale para Alemania… ¿con algún proyecto, algo preparado en el bolsillo?

Želimir Žilnik: Me marcho buscando refugio. Me pongo en contacto con unas cuantas personas que había conocido durante los años anteriores en los festivales de cine. Como es comprensible, no podía explicarles que la “situación yugoslava había cambiado”. Nadie me hubiese creído. Porque nosotros éramos ese feliz país donde uno pasa sus vacaciones en la costa, en ese “otro” país con un socialismo diferente que ofrecía grandes esperanzas. Y Tito, en una visita oficial a Alemania, poco después de mi llegada, desplegaba sus encantos con los jóvenes y los viejos contando sus historias de cuando trabajaba en una planta de Manheim en 1925, sobre cómo estuvo a cargo del mantenimiento de un Bugati “Cabriolet” propiedad del famoso director de opereta Geza Von Cziffra. Y una escena en la pantalla de la televisión: dos personas ancianas, 80 años ambos, divirtiéndose, dándose golpecitos en la espalda. Geza Von Cziffra comenta: “tú, Broz, hablando siempre de que te irías a América, y veo que sigues ahí abajo en los Balcanes”. Y Tito que contesta en su alemán de clase trabajadora: “mi querido Geza, he creado América en mi entorno de allí abajo. Te invito a venir a Brioni y que veas por ti mismo qué aspecto tiene Hollywood”. (…) – (Miroljub Stojanovic – Sobre el polvo rojo – una conversación con Želimir Žilnik – pág 77)

zilnik

Rani Radovi (Early Works – Primeras Obras – 1969)

(…) Era el verano de 1988. Por todo el país, los lideres de todas las repúblicas federadas estaban involucrados en graves disputas. La forma pública: sesiones de los comités centrales que revelaban, entre otras cosas, las diferentes opciones que existían dentro del régimen socialista establecido. El comité central de Eslovenia, liderado por Kucan, que posteriormente sería presidente de la Eslovenia independiente durante toda una década, defendía el modelo del eurocomunismo. Había debates y fracturas dentro del partido. Sistema parlamentario multipartidista. Milosevic, hablando en nombre de los comunistas serbios, lideraba una línea centralista más dura. Él estaba en contra del multipartidismo y del modelo de federación existente entonces. Los demás estaban divididos de acuerdo con estas opciones. Pero nadie era capaz de obtener una mayoría en toda Yugoslavia y sustituir a Tito. Era una especie de deseo inconsciente de todos los actores implicados. Crecieron a la sombra de un padre autoritario y todos querían ocupar sus relucientes limusinas y sus casas de campo. El idioma de los debates era una mezcla de jerga marxista-leninista de autogestión. Este idioma perdía terreno a nivel mundial. Apareció Gorbachov. Los líderes de Yugoslavia actuaban con una fraseología nacionalista, y con resentimiento. Algunos habían sido siempre “parte de Europa”, Eslovenia y Croacia. Otros “defendieron Europa contra la invasión otomana”, serbios y macedonios. Y otros más, los musulmanes, querían demostrar que sólo con la penetración del Imperio Otomano en estos espacios, llegó a los Balcanes una gran civilización y su cultura, el desarrollo urbano y la arquitectura. Este Imperio era tolerante, preservó los monumentos cristianos; aún más, fue un estado moderno que aceptó representantes serbios y croatas convertidos al Islam como dignatarios de Estado. El gran administrador del Imperio Turco, Mehmed Pasa Sokolovic era de origen serbio. En el Imperio Turco detentó un cargo similar al que el francés Eugenio de Saboya tenía en Austria… El caso es que las élites de las repúblicas desenterraron sus hachas de guerra durante la segunda mitad de los ochenta. El desencadenamiento del conflicto era sólo cuestión de tiempo. Milosevic se encargó de ello por la forma en la que utilizó (mal) la Cuestión de Kosovo. (…) – (Miroljub Stojanovic – Sobre el polvo rojo – una conversación con Želimir Žilnik, pag 82).

La segunda oportunidad de Tito entre los serbios (1994)

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